jueves, 24 de diciembre de 2009

Las Tres Joyas...

¿Cuál es el valor que alguien puede darle a algo? Es acaso ese valor, proporcional al verdadero costo de algo? Esta historia pretende mirar dentro de lo que vale el alma y el amor… ¿Costarán acaso?

Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo minero, un poderoso comerciante arribó. Su intención era la de conseguir la más hermosa joya que nunca antes ser humano huiera admirado jamás.

Preguntando, los aldeanos hicieron mención del mejor joyero del pueblo. Aquel hombre era capaz de hacer de piedras preciosas, maravillosas expresiones de arte geologicas. Rubíes, Topacios, Diamantes, todos con impurezas y en deterioro, habían sido convertidos en dijes, gragantillas, o hermosos collares jamás vistos antes.

Aquel comerciante quedó impresionado, maravillado ante tal noticia. Estaba decidido a comprarle toda la tienda y doblarle el precio cuando llegará a la ciudad más próxima. Sería millonario, mucho más rico de lo que el hombre podía imaginar.

Después de mucho buscar y preguntar llegó hasta la pequeña casa del joyero. La apariencia de la casa distaba mucho de ser la de un hombre adinerado. Un pequeño y sencillo portón de madera en conjunto con una barda de tablas de madera labrados, delimitaba el pequeño jardín que rodeaba la casa de madera. El techo de paja, daba un lindo toque rústico a la casita.

Sin pensarlo mucho, el comerciante atravezó el portón y toco a la puerta. No pasó mucho tiempo para que un gracioso viejecillo abriera la puerta. Podía ser verdad que este hombrecillo fuera capaz de semejante obras de arte? Sin pensarlo mucho, el comerciante se presentó. Estaba dispuesto a ver tan maravillosas obras y pagar lo que fuera necesario.

El viejecillo sólo le limitaba a mirar. Después de escuchar hablar al comerciante, lo invito a un cuarto de la casa. Mientras caminaban a aquel lugar, el comerciante no podía entender como alguien tan exquisito en su arte manual, viviera tan sencillo.

Llegaron al lugar y de un pequeño bureau, el hombre extrajo una cajita de madera maltrecha.

-“Estos han sido mis últimso trabajos…” . Exclamó el viejecillo.

El comerciante estaba confundido.

-“No entiendo? ¿Dónde está todo su trabajo?”. Preguntó el comerciante.

El viejecillo sólo sonrió, al mismo tiempo que abría la pequeña caja. En ella se encontraban 3 joyas. Eran preciosas!!! Perfectas, finas y sumamente delicadas. Su tamaño era impresionante. Una era de color rojo. La otra de color verde y la de enmedio, y por cierto la más hermosa de todas, no tenía color.

El hombre quedó maravillado. Imaginaba cortar todas esas piedras en pequeños pedacitos para crear joyas tan variadas. Imaginaba pulseras, dijes, cadenas, anillos, en fin. Se imaginaba más rico. Sin dudarlo más el hombre preguntó lo precios.

El viejecillo sonrío…

-“La joya verde es una esmeralda. Es la más grande que existe. Su costo es de $15,000,000”. Exclamó el joyero.

-“La joya roja es un zafiro. Esta piedra me llegó desde tierras lejanas del sur. Su costo de $35,000,000”. Prosiguió el viejecillo.

-“Y la joya blanca… no tiene precio!”.

El comerciante se quedó atónito… “No tiene precio?”. Pensó el comerciante.

El viejecillo esperó la expresión para proseguir…

“Esta joya es invaluable… No existe dinero suficiente para poderla comprar”. – El hombrecillo concluyó.

Después de escuchar los precios, el comerciante comenzó a elucubrar la manera de poder pagar semejantes cantidades. La riqueza del comerciante ascendía a casi $200,000,000. Podía comprar sin problema las tres joyas. Después de pensarlo mucho… decidió hacer las ofertas…

“Muy bien joyero, considerando los precios te puedo hacer la siguiente oferta. Por la joya verde y la roja me estás pidiendo $50,000,000. Estoy a dispuesto a llevarme las dos joyas en este momento. Estoy dispuesto a ofrecerte $45,000,000 por ambas. ¿Qué opinas?”. Exclamó con astucia el joyero.

El joyero, después de pensarlo… aceptó.

El comerciante estaba sorprendido… “Pero que estúpido!!! Ni siquiera es capaz de negociar!!! Esto va a ser mucho más fácil de lo que esperaba”. Pensó.

“Muy bien. Y digamos te doy $20,000,000 con la joya blanca?”. Volvió a preguntar el comerciante.

El joyero sólo movio la cabeza. “Le dije que la joya blanca no tiene precio. Ya hicimos un trato y creo que ha quedado cerrado. Usted se lleva sus joyas y usted me da el dinero acordado.” Dijo el joyero.

El comerciante con mirada astuta se atrevió a continuar. “Mi señor, no hay nada en este mundo que no tenga precio. He viajado alrededor del mundo. He conocido tanta gente, y hasta la gente tiene su precio!! No ha habido nada que no haya podido comprar!!!”. El comerciante sonrió.

El joyero sólo se limitó a decir. “Creo que esta experiencia le servirá. Por primera vez en su vida, está viendo algo que no puede comprar ni con todo su dinero”. El joyero concluyó.

La avaricia del joyero así como su orgullo no le permitían dar marcha atrás… “ Veo que usted es un verdadero hombre de negocios… Muy bien, digamos le ofrezco $80,000,000 por la joya blanca… y además me llevo las otras dos por $40,000,000. Le aconsejo tome esta oferta, ya que es la última que le puedo hacer”. El comerciante exclamó con prepotencia.

El joyero sólo volvió a negar con la cabeza.

“Qué???!!! No es posible!!! Vea en que condiciones vive usted. Es usted se ve pobre, y se ve a leguas, que por su misma condición, es infeliz.”. El comerciante continuó. “Imaginese con tal cantidad de dinero. Usted viviría en la plenitud de su vejez. Podría viajar, conocer, ser un hombre de mundo como yo. ¿Qué opina?”. Exclamó el comerciante.

El joyero, sólo volvió a negar con la cabeza. “¿Quién le dice que no soy felíz?”. El joyero preguntó.

El comerciante estaba furioso. Había hecho uso de sus mejores tretas y “frases” para convencerlo. Sin embargo, el comerciante no estaba dispuesto a demitir. Así que el comerciante dio su última oferta… “De acuerdo, ya no deseo la joya verde y la roja… Le ofrezco toda mi fortuna $200,000,000 por su joya blanca…”.

El joyero, volvió a sonreír… “Lo siento, le dije que esa joya no está en venta… Puede llevarse la joya verde y la roja, pero la blanca no”.

La charla se complicaba, mientras que alguien tocó a la puerta… El joyero, en ademán de disculpa, se retiro del cuarto para atender la puerta. El comerciante estaba fúrico. No podía creer lo que estaba pasando. Furioso y ciego de avaricia, sacó un papel, una pluma y comenzó a escribir. En la carta, el comerciante cedía todos los derechos al joyero sobre sus propiedades, dinero, en fin todo lo que el comerciante tenía… Si el comerciante estaba en lo correcto, la Joya era tan invaluable que recuperaría su dinero en poco tiempo. Al finalizar, la firma del documento, dejó los $200,000,000 y la carta junto a la cajita de madera sin la joya blanca. El comerciante se retiró por la puerta de atrás…

El comerciante muy contento llegó al poblado más próximo. En actitud prepotente fue hasta una joyería. Estaba seguro que con la joya, podría ofrecerle una infinita gama de posibilidades al joyero, quien parecía tener muchisisimo dinero. Al llegar al local, el comerciante en tomo afable y tranquilose limito a mostrar la piedra de inmediato.

“Buenas Tardes amable señor… Vengo a ofrecerle un negocio que hará que se retire joven y además rico. Le vengo a traer el negocio de su vida. Una piedra exquisita traída de las mismas Indias. De las minas del legendario rey Salomón, de la tumba de los faraones, de…”

El joyero, sorprendido interrumpió y pidió la piedra por un momento…

El comerciante continuó… “De la tumba del mismo Julio César, del templo de Zeús, de los jardines colgantes de Babi…”

El joyero, incrédulo interrumpió… .-“Del fondo de una botella…!”.

El comerciante se quedó atónito. “Perdón?”. Preguntó.

El joyero sonrió con sarcasmo… “Si mi Señor… Del fondo de una botella. Esto no es más que una cuenta de vidrio…”.- Concluyó con Ironía.

El comerciante sólo pudo tragar saliva. Había sido estafado… No lo podía creer. Había dado todo su dinero, todo lo que había conseguido con el sudor del de enfrente… no de su frente, ya que era muy pillo. Y ahora era más pobre que el mendigo que hacía algunos momentos fuera de la joyería, le había pedido unos mendrugos de pan.

Pero… aquel hombre le había dicho que la piedra era invaluable… que no tenía valor… Debía ser un diamante o una joya exótica… Debía ser algo tan maravilloso como para no tener un precio. Todo esto se cuestionó el comerciante mientras era llevado a la corte por estafa, y muy seguramente a prisión.

De vuelta en el pueblo, el viejecillo pudo reclamar el dinero. Con él, remodeló muy sencillamente su casita. Había goteras, y a veces el viento helado de invierno se filtraba por entre las grietas de las viejas tablas de madera. También y ocasionalemente, organizaba fiestas para el pueblo en señal de gratitud por la ayuda incondicional que durante sus tiempos dificiles había vivido. Las propiedades las vendió y ese dinero, una puerta la donó. El resto lo llevó a las minas para pedir algo sumamente especial.

De las minas, pidió una hermosa tabla de mármol que el mismo dió forma, al mismo tiempo que incrustaba pequeñas piedritas de de amatista y topacio. Cernidas alrededor de dos bellas gemas, un zafiro y una esmeralda… mismas que el comerciante se había negado a comprar. De la lápida, la palabra Lisa brillaba en tonos brillantes y coloridos por las incrustaciones. Era hermoso.

Pidió a algunos mineros y escultores llevarlo hasta la colina, donde una pequeña cruz de madera yacía. Ahí la colocaron. Y ahí el viejito se quedó rezando y platicando… Los mineros y escultores se retiraron dejando absorto al anciano en sus pensamientos.

“Lisa… Mi bella esposa. Sabes que el tiempo para mí ha sido eterno. Aún sigo esperando el momento de estar a tu lado. De poder volverte a abrazar. De sentir tu prescencia en mi cuerpo, así como el día en que nos casamos. Aún lo recuerdo. Eramos tan pobres, pero aún así cuanto deseaba que tuvieras la más hermosa joya del mundo colgada de tu pecho. Una joya que pudiera mostrar la belleza que emanaba tu ser… Así que esa noche, mientras cenabamos, rompiste aquella botella de vino que corto ligeramente tu mano, dandole un todo rojizo al cristal. Ahí ví plasmada tu figura. Un hermosa joya con sangre viva y que daba tanta vida a todo el que la admiraba. Mientras dormías, tomé aquel trozo de la botella y con especial cuidado, la tallé, la fundí, la esmerilé y cree lo que se convirtiría en mi don especial, secreto, el de poder dar vida a una piedra. Que lástima que ya nunca despertaste para verlo…

Durante todo este tiempo, me dediqué a guardar y a trabajar cada una de las piedras que puedes ver. Cada una representa cada instante, cada momento que viví a tu lado y que no tiene precio para mi. Un brillante y hermoso momento que sirvió de mi guía a mi inspiración. La joya más valiosa que sólo Dios pudo haber labrado fuiste tu. Te amo”

domingo, 6 de diciembre de 2009

Tiempo para progresar.

Hola a todos,

Pues, se pudo subir todo el diseño de la página web de mi nuevo libro con éxito. Lo pueden visitar en http://www.extintum.com Cualquier comentario es bien recibido en los blogs de confianza:

http://darkpollo.blogspot.com
http://extinutm.blogspot.com

Gracias por su apoyo. Ya casi lo terminamos...

P.D. Por ahí, y si tienen tiempo, echenle un ojo al nuevo proyecto, Las crónicas de Cassandra. Todavia es un título tentativo... Aún está en el tintero.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Carta a mi criatura...

México, Distrito Federal a 5 de Diciembre del 2009

Hola,

Hacía mucho que no me dirigía a alguien por medio de una carta. Y es que los medios electrónicos han menguado mucho la capacidad que tiene alguien para expresarse. Ahora, nos escondemos tras máscaras o pseudónimos de gente que aspiramos ser, pero no somos ni la mitad de eso.

Anoche quería contarte tantas cosas. Decirte lo que te espera. Las nuevas experiencias que vivirás y que tanto cambiará tu vida. Anoche, te vi diferente. Ya eras otra persona. Alguien que quería comerse el mundo a pedazos y que podía hacer todo por su propia cuenta. En ese momento, me di cuenta de que estabas listo.

Vi cuando te dormiste. Me deseaste buenas noches, y yo, cariñosamente te arropé y me acosté a tu lado para velar tu sueño. Sólo pasaron algunos minutos para que te quedaras dormido. Luego, te despertaste. Me preguntaste si seguiría a tu lado al amanecer. Yo... No supe que contestar. Me quedé impávida, sin poder responderte. ¿Era justo mentirte? ¿Decirte que ya no estaría ahí para cuando abrieras los ojos? Pero, imaginaba el daño que te haría, si al despertar, estuviera yo ahí.

Hay muchas cosas que quiero contarte, y creo que es el momento adecuado para hacerlo. Creo también, que una carta es la mejor manera de explicarte todo y de decir adiós.

Has cambiado. Cuando te conocí no eras más que un niño. Gustabas de divertirte y estar siempre con tus amigos. No te importaba el futuro ni mucho menos, lo que harías con tu vida. Sólo querías vivir el presente. El ahora. El mañana, podía irse a la basura. Me entristeció mucho esa actitud. Sabía que no estabas listo, pero cuando tu madre murió, vi un cambio radical en tu persona. Fuiste capaz de cimentar las bases de tu presente y ver tu futuro más claro. Comenzaste a hacer cosas que nunca me hubiera imaginado que fueras capaz. Y ayudaste a muchos otros cuando más te necesitaban. Eso, merecía una recompensa. Alguien tan valioso como tú tenía un don. Un don que debía perdurar para toda la eternidad. Y este, es mi regalo.

Cierra las ventanas, pues el sol puede matarte. Te sentirás cansado, pero es normal ya que nosotros dormimos durante el día. En el refrigerador, hay suficiente alimento para una semana. No la bebas toda, pues no sabes cuando podrás salir a cazar de nueva cuenta. La sed es insoportable al principio, pero estoy segura de que sabrás resistir. Tienes una gran fuerza de voluntad. Sólo mata lo que vayas a comer; No, más.

Tendrás que aprender a volar. Aún recuerdo que le temías a las alturas. Bueno, espero que esa fobia la logres superar, porque es uno de los más maravillosos regalos de ser como ahora eres. Evita las balas de plata, el agua bendita y las iglesias. Oh, es cierto. ¡Cómo odiabas ir a misa los domingos! Bueno, ya no tienes que ir. Ya que es perjudicial para tu salud.

Ahora eres mío. Mi linda criatura. Un ser que hará el bien y que prevalecerá para toda la eternidad. Espero, algún día podamos encontrarnos nuevamente en esta vida o en mucho tiempo más.

Con Cariño,

Lucy.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Crónica de una muerte anunciada...

"¡Hola! ¡Qué obscuro está todo por aquí! Y se oye eco..." "mmmm... parece que nadie me escucha"

"¡Hola mundo!" "¿Dónde estaré? Estoy tratando de recordar, pero no tengo ni idea..." "Bueno, la última vez, iba yo conduciendo. Si, estaba furioso. Alguien tiró café en mi camisa, y tuve que regresar a casa. Bueno, creo que me lo merecía... ¿Fue aquella rubia despampanante que es la secretaria de mi jefe? ¡Uy sí! ¡Le dije que si la podía invitar a cenar, y en un ademán de burla me tiro el café encima"

"Bueno, pensándolo bien. Le dije que tenía una piernas preciosas... Y por eso me tiró el café"

"Sí, eso pasó... ¡ja! ¿quién lo iba a decir? Esa mujer se acuesta con todos en la oficina y yo por darle un cumplido se indignó... No cabe duda que la moral de la gente actua de formas extravagantes..."

"Muy bien... Entonces, volviendo a donde estaba... Iba furioso, conduciendo a exceso de velocidad. Sin molestar a nadie por supuesto. Cuando aquella camioneta se atravesó en mi camino y me impacté en la parte trasera... ¿A cuanto iba... A cuanto iba? Creo que eran como 200KM/h. Esos malditos frenos no funcionaron... Y justo hacía una semana que los cambié. Malditos de la agencia, me cobraron cinco mil pesos y fallaron. ¡Pero me van a oír esos cabrones! ¡Si, me van a oir! ¡Les voy a meter una demanda marca diablo de la que se van acordar para toda su infeliz vida!

¡mmmmm....pensandolo bien, creo yo fui el que me cambié de carril y me fui a estampar contra el muro de contención... ¡ja! ¡Qué distraido ando hoy! No me acuerdo ni de lo que hice hoy... ¿O habrá sido ayer? ¿Será de noche? ¡oh, sí. Ya me acordé, fueron los de la agencia los que me recomendaron cambiar los frenos y no lo hice! ¡jajajajaja! ¡Vaya pendejez de mi parte! Por ahorrarme unos cuantos pesos; Pero no manches eran cinco mil pesos. ¡Una lana!

¿Después qué pasó? ¡Oh si! el ajustador me dijo que había sido perdida total. Que ya no había remedio y que lo mejor era llevárselo porque no había nada que hacer. ¡Ja! yo fregando por cinco mil pesos, y que pierdo todo el pinche auto... ¿O acaso perdí más?

¡Estoy tratando de acordarme! ¡Me lleva la fregada! ¡Oh por Dios! ¡No era el ajustador! ¡Era el triste paramédico! ¡Hablando de mi! ¡Qué ya no había remedio! El auto quedó en el muro de contención... Y yo... Y yo... en la otra banqueta... salí expulsado veinte metros del parabrisas... Por eso, era mejor llevárselo... ¿A quién? ¿A mi? ¿A donde? ¿A la SEMEFO? ¡Pero si yo oía todo! ¿Cómo chingados iba a estar muerto?

Luego...me trasladaron...El perito dijo... ¡Que dijo ese cabrón! ¡Maldita memoria la mia! Dijo...dijo... ¡Diablos, ah sí! ¡Este güey ya se peló! ¡Eso dijo! ¡Si me acordé! ¡jajajajaja! Bueno... Calma y relajación Camilo... Calma y relajación... Sigues en la SEMEFO, sólo toca la puerta y alguien te va abrir... Así de simple... Y volverás a tu vida de siempre. Todo mundo sabe que sufres de Catalepsia... Por eso... Por eso traes el brazalete... ¡En la madre! ¿Dónde está el brazalete? ¡No me lo puse hoy! ¡Cómo me pude olvidar de eso! ¡Oh, sí! ¡Se lo aventé a la rubia cuando me echó el café encima! Mi jefe lo vio y me corrió... Yo...Salí echo la mocha... Y me fui a estampar al muro...

¡Auxilio! ¡Ayuda! ¡No estoy muerto! ¡Alguien que me ayude! ¡Me falta el aire! ¡Madre mia! ¡Madre de Dios! ¡Virgencita! ¡Estos pendejos ya me enterraron! ¡Pensaron que estaba muerto! ¡Qué hago! ¡¡Auxilio!! ¡¡Ayuda!! ¡Ya casi no hay aire! ¡Ya casi no hay aire! Ya... Ca...si... no... hay...

jueves, 26 de noviembre de 2009

Una increíble experiencia...

Con mucho júbilo, me permito comentarles que el día de ayer, asistí a la presentación del libro de mi querida amiga, Miranda Hooker y con mucho beneplácito me permito escribir a continuación, el discurso que tuve la fortuna de presedir.

…Dicen los Budistas que vivamos el ahora. Sin tapujos, sin falsos rencores de una vida vacía y mundana que nosotros mismos nos creamos. Pero creemos que somos niños, que aún Vamos al circo a olvidar nuestras preocupaciones. O que nos podemos embeber en un Baño Turco donde alguien puede relajar su autoestima y dejarla por largo rato e incluso, olvidarla.

Miranda Hooker se mira al espejo. Se analiza, se describe, se escribe y se reescribe hasta compaginar con su lector. No es un simple Oficio de Otoño, no es andar De Antojo por un instante. Es una crítica seria a la realidad de una madre-esposa-mujer que nos regaló una Venus a fin de siglo, pero que después de un año, calló para no volver jamás. ¿Extrañamos su voz en la radio? Si, pero ahora ha vuelto, más carne, más hueso, con mucho más de lo que tiene dentro.

Leerla, paladea nuestros sentidos. Es capaz de crear un Estado de Sitio de nuestro Yo, para despertar al “Otro” Si, ese que no solemos molestar por temor a no ser aceptados. Tenemos temor a crear Policromías Anarquistas que puedan hacer la diferencia y resaltar nuestra existencia frente a los demás. Aquello que ella despierta en cada uno de nosotros.

En sus relatos nos transporta a recónditos y misteriosos lugares como una Oficina del Registro Público de la Propiedad o trasladarnos al enigmático Zoológico de Londres. Siempre con una magistral forma de hacer lo ordinario como algo sublime y extraordinario. Y me pregunto ¿Quién no querría tomar un café como ella lo hace? ¿O contemplar las hojas de otoño caer? ¿Quién no querría haberse subido a un tobogán con sandalias en las manos, para tirarlas a donde fueran a dar? ¿A quién no le gustaría oír su aventura de cada día como la más inédita experiencia de toda su vida?

Dicen que el hábito no hace a la monja, y ella, lo confirma. Y gracias a estos Contrastes, es que tenemos este libro entre nosotros. Donde, las Lecciones de Domingo se dan todos los días y la Pugna entre pedir o no consejo para claudicar o seguir adelante, jamás pudo romper el hechizo. Esperamos poder seguir disfrutando de muchas más Apologías en Día de Muertos, vibrar con los graciosos sketches de la Sra. Bean, o aprender más técnicas didácticas para el uso de la canción de las “mañanitas”.

Ahora, todos reunidos agradecemos con júbilo que jamás se haya rendido, que en los momentos más difíciles, cuando creía gritarle a la nada, había lectores ávidos de relatos reflexivos y amenos. Y sobre todo, agradecemos que haya podido regalar a sus afables lectores una parte de ella, que vivirá y trascenderá hasta el final de los tiempos.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Hacia la eternidad... >.>!

Con gran beneplácito me permito anunciar que mi querida amiga, Miranda Hooker hará la presentación de su libro: "La bitácora de Miranda Hooker" la semana entrante.

Amiga,

Sé que es el resultado de mucha dedicación y esfuerzo. Cada letra, cada palabra, cada linea, cada idea se lleva consigo, una parte importante de tu ser. Enhorabuena, y ahí estaremos para dar "pa' delante" como dicen en mi pueblo...

DarkPollo.

viernes, 28 de agosto de 2009

¿Lo mejor de una vida?

¿Vivir es la razon para morir? O realmente morir es la razon por la que vivimos. ¿Qué es más importante? ¿Es verdad que al morir, nos espera una mejor vida? ¿Por qué esmerarnos en esta, Si de cualquier forma la "buena" es la que sigue? Y si la vida despues de la muerte es la que liberara nuestra alma de su carcel que es nuestro cuerpo, ¿por qué no querer ambicionar ese estado? ¿Hay acaso una fuerza invisible que nos mantiene unidos a esta prision de carnes y huesos? He aqui una historia de estos cuestionamientos.



¿Lo mejor de una vida?



Por Mario Alberto Martinez Yanez.



El reloj de pared daba las diez de la noche, ante la mirada sombría y frustrada de un hombre que maldecía constantemente al tiempo. El silencio de aquel piso de oficinas ocasionalmente era acallado por un distante rugido de motores que deslizaban fantasmagóricamente en los cubículos, devorando las partículas de polvo que se habían quedado en la alfombra. Mientras las aspiradoras hacían su labor, el hombre revisaba apresuradamente estados de resultados y cuentas de balance general que, aunque correctos desde hacia varias horas, el hombre no claudicaba en seguir validando hasta encontrarles algún tipo de error. Su escritorio era un campo de batalla. Cadáveres de papel por doquier, seguido de marchas fúnebres de clips, lápices sin punta e infinidad de gomas a medio término que habían cedido ante la neurótica fricción de desaparecer cualquier signo de error o manchón en sus entregables. Infinidad de cajas de cartón se encontraban apiladas en su lugar. También sus pertenencias, axial como algunas fotografías, estaban guardadas en una caja de color rojo, con su direccion. Se llevo por vigésima vez las manos al rostro.

- Con una fregada. ¡Esto no está bien! Exclamaba en tono eufórico y aspecto psicótico. - No me importa si debo estar toda la noche. Debo entregar esto mañana temprano.

Cinco horas más pasaron. El hombre decidió levantarse para despabilarse. El reloj anunciaba ahora las tres de la mañana. El individuo en cuestión decidió caminar por el pasillo principal de la oficina hacia una pequeña cocineta que se ubicaba en el ala este del complejo. Solo algunas luces permanecían encendidas. El ambiente a media luz parecía tranquilizar la compulsión de aquel pobre. Seguramente también el cansancio había tomado parte en elucubrar un plan para llevar a la conciencia a la cama. El hombre salio de la cocineta con una taza de café frío, misma que deposito en escritorio. Volteo hacia ambos lados del piso, sin haber indicios de vida o actividad. El personal de intendencia había dejado el lugar hacia ya varias horas. El hombre bebió su café mientras contemplaba el horrendo plafón del techo. Un sinnúmero de cifras comenzaron a mancharse en el plafón atemorizando al hombre. Una tenia cuatro cifras, y era la colegiatura vencida de la escuela de su único hijo. Otra mancha mas se asomaba para mostrar sus grotescos cinco ceros que representaban la deuda del automovil. Pero lo que mas le infarto, fue sin duda la bestia de seis seis seis cifras que era la hipoteca de su casa. No había escapatoria, aquellas monstruosidades se abalanzarían sobre su chequera para beber hasta la última gota de liquidez que el pobre hombre pudiera tener. Cerró los ojos, y apretando fuertemente los dientes, enderezo bruscamente el respaldo de su silla para volver al trabajo. Ya había pasado una hora mas y el tiempo, implacable, se negaba a detenerse para, burlonamente, acabar lentamente con las posibles horas de descanso que tenia aun. Finalmente, decidió retirarse. Tomo su saco del perchero para ponérselo. De ahí, se dirigió al lobby de la oficina en dirección a los elevadores. En la recepción, un curioso espécimen en uniforme veía ávidamente la television. El hombre lo miro con despecho. Sin descuidar su educación, el hombre se adelanto a decir.

- Buenas noches. El guardia de seguridad ni se inmuto. No hubo respuesta de su lado. En su lugar, un fuerte eructo fue exhalado, proveniente de una generosa cena provista por la dona del susodicho.- ¡Pero recursos humanos me va a oír! Exclamo. - ¡¿Como pueden contratar gente así?!

Las puertas del elevador se abrieron. El hombre ingreso, mientras veía que el policía finalmente se había levantado de su asiento, mirándolo.

- ¡Estúpido gordo! Pero me van a oír mañana. Rezongaba mientras el elevador descendía.

El hombre salio del edificio y caminó hasta su casa. De sus pocas fortunas, era la de vivir cerca del trabajo. Habian transcurrido cerca de cinco minutos, desde que el hombre había salido de su oficina. Esta cansado, y se sentía sumamente pesado. Tal y como si le hubieran puesto inmensas cadenas en su cuerpo. Lo que realmente lo motivaba era llegar a su casa con su esposa y su hijo. Finalmente se detuvo frente al portón de una linda casa clásica de tres pisos. Esquinada entre una calle de poco transito y un parque, la casa era el refugio perfecto para alejarse del ruido de la gran ciudad. El hombre inserto la llave en la cerradura, pero estaba se negaba a ceder.

- ¡Maldita sea! ¡No otra vez! Apenas ayer, el hombre había tenido el mismo problema con la chapa. - Pensé que Brenda lo había arreglado.

Sin decir mas, se dirigió a la puerta trasera, que siempre dejaban abierta, e ingreso a su casa. La puerta trasera daba a la cocina. Lindos azulejos de color café claro amenizaban y entonaban con unos muy finos muebles de madera de pino y con cubierta de mármol blanco. Al centro, una pequeña mesa que fungía como ante comedor en la que cabían cuatro personas. El hombre se quito los zapatos a la entrada para no hacer más ruido. Sigilosamente, camino hacia la planta alta por las escaleras de madera que unían a la sala de estar con el comedor. Subio para dirigirse a su recamara. Pero algo lo detuvo. Una sensación extraña. Decidió ir al cuarto de su hijo para ver como se encontraba. La habitación del niño esta a unos cuantos metros en dirección opuesta hacia donde se encontraba su recamara. Entró con mucho cuidado para no despertar a su hijo. Tan solo quería verlo. Tenía tantas ganas de hacerlo. Cual fue su sorpresa que al entrar, su hijo se encontraba despierto. Estaba algo asustado y nervioso.

- ¿Todo bien? Pregunto en tono afable el papa.

- si, todo bien papa. Comentó el niño, pasando saliva.

- ¿Qué haces despierto? Pregunto dubitativamente el hombre.

- Esperándote. Contesto. - Ayer viniste también más o menos como a esta hora para verme.
- Si, me acuerdo. Pero ayer si estabas dormido y te desperté. Me acuerdo que te asustaste mucho.

- Si. Pero hoy estoy mejor. Me gusta platicar contigo. Comento el chico. El hombre se alegro por el comentario.

- Hijo. ¿Te gusta tu escuela?

- Si, claro Papá, ¿por qué?

- mira, lo he estado pensando. Y con el gasto de la casa más el del coche, no estoy seguro de que pueda seguir pagando tu escuela.

El niño miraba atento a su Papá.- Pa, pero por eso no te preocupes. Mama dice que eso ya no es un problema.

El hombre se sobresalto de repente. ¿Como podía estar segura su esposa de que ya no era un problema? Desde luego, su esposa trabajaba, pero eso no era suficiente.

- Mira hijo, si mama te lo dijo, imagino que fue para tranquilizarte. Pero se que ya eres grande y tienes la suficiente madurez para entenderlo.

- Si Papá. Ya tengo seis.

El hombre se volvió a contrariar. - Dirás cinco. Corrigió.

- No Papa, tengo seis.

El hombre comenzó a preocuparse severamente. Acaso el estrés lo estaba haciendo olvidar cosas. En eso se encontraba cuando fue abruptamente interrumpido por el chico.

- ¿Vendrás mañana a verme?

- Pues claro soy tu Padre. ¿Por qué no habría de hacerlo?

- Pues, imagino que por tu situación debe ser difícil.

El hombre se alarmo.- ¿Cuál situación?

- Papá... Se adelantó el niño. - Nos dejaste hace un año.

El hombre trataba de entender.

- Mama dijo que te habías ido al cielo, pero estaba seguro de que volverías algún día. Yo le dije que te había visto ayer y que habíamos platicado, pero no me creyo. Un aire frío fue resentido por el hombre. Le temblaba todo el cuerpo. Estaba muerto, pero no lo sabia, hasta ahora. Su espíritu había vagado todo este tiempo.

Su cuerpo le había dictado que hacer todo este tiempo. Trabajar y trabajar. ¿Había sido capaz su espíritu de sucumbir ante los deseos mortales de sus hábitos? Todo tenia sentido finalmente. Las cajas de cartón en su lugar, el policía que no le había contestado cuando se despedía. La sensación de cadenas. La cerradura de la puerta, su hijo atemorizado. Pero sin duda, el terror se había convertido en una profunda tristeza de no saber como seria ahora que no podría estar con su esposa e hijo. ¿Que iba a ser de ellos?

- Papá. Interrumpió su pequeño. Mama dice que no te preocupes. Vamos a estar bien. De verdad. Ve a descansar.
- El hombre comprendió finalmente. No importaba si realmente estuviera vivo o muerto. Si cuando estuvo vivo, vivió muerto. ¿Cómo podría esperar estar muerto, y ahora vivo? Aquel hombre había fallecido hacía muchos años y ni siquera se había dado cuenta. Justo ahora, que ya no respiraba más, entendendía que la vida nunca había sido eso.
Espero, muchos otros no crean que vivan, cuando en realidad, están muertos desde hace mucho tiempo.

Ideas + Corazón = Obras Literarias

Un rincón para escupir todo lo que la mente trae y que merece ser contado.